Práticas Micropolíticas de Resistência

“Sucede que la política, que necesariamente permea el territorio del arte en su transversalidad, sea cual sea el contexto, se vuelve más explicita en Estados autoritarios, ya sean de derecha o de izquierda, debido a que es más violenta su incidencia en la determinación de las acciones artísticas.

Prácticas artísticas macro y micropolíticas

No obstante, hay que distinguir entre dos modalidades de presencia de este aspecto en las prácticas artísticas (…): macro y micropolítica. Las acciones artísticas de índole macropolítica transmiten básicamente contenidos ideológicos, lo que las convierte en prácticas más cercanas a la militancia que al arte. En tanto, en el segundo tipo de acciones lo político constituye un elemento intrínseco a la investigación poética, y no algo ubicado en su exterioridad. Independientemente del valor que se les quiera adjudicar a cada una de estas modalidades, el problema es que, desafortunadamente, la vertiente macropolítica ha sido generalizada por la historia hegemónica del arte para interpretar al conjunto de las propuestas artísticas (…), bajo la denominación de “arte conceptual político” o “ideológico”.

(…)

El trauma de los totalitarismos

Si bien la incidencia de los regímenes totalitarios en la cultura se manifiesta más obviamente a través de la censura, su cara macropolítica, es mucho más sutil y nefasto su efecto micropolítico imperceptible, pero no por ello menos poderoso. Este efecto consiste en la inhibición de la propia emergencia del proceso de creación, antes incluso de que su expresión haya empezado a bosquejarse. Dicha inhibición es producto del trauma inexorable de las experiencias de pavor y humillación que les son inherentes. Esas experiencias, producto de los métodos de prisión, tortura y asesinato, practicados hasta el hartazgo por los gobiernos autoritarios con cualquier persona que a ellos se oponga, impregnan la atmósfera de una sensación aterradora de peligro inminente. La situación afecta al deseo en su meollo y lo debilita, pulveriza la potencia del pensamiento que éste convoca y dispara, y así la subjetividad queda vaciada de consistencia. Al ser el terreno por excelencia en el cual se producen las excepciones a la regla de la cultura, el arte es especialmente afectado.

Experiencias de ese género se inscriben en la memoria inmaterial del cuerpo, que es la memoria física y afectiva de las sensaciones, distinta, empero indisociable de la memoria de la percepción de las formas y de los hechos, con sus respectivas representaciones y las narrativas que las enlazan (...).El desentrañamiento del deseo para librarlo de su impotencia constituye una tarea tan sutil y compleja como el proceso que provocó su represión inconsciente y la figura de la víctima que de ella resulta. Dicha elaboración puede extenderse durante treinta años o más, para plasmarse recién y efectivamente durante la segunda o la tercera generación. La especial vulnerabilidad de ciertos artistas a esta experiencia en su dimensión corporal (aquende y allende la conciencia que tengan de ella o de su interpretación ideológica) es lo que los lleva, en diferentes contextos, a afirmar en sus obras la potencia micropolítica inmanente a la práctica artística; una actitud que se distingue del uso del arte como vehículo de información macropolítica.

(…) el arte se convierte en una especie de medicina: la experiencia que promueve es capaz de intervenir en el proceso de subjetivación de aquéllos que se acercan a él, precisamente en el punto en el que el deseo tiende a volverse cautivo y a despotencializarse. Cuando esto sucede, se reanima el ejercicio del pensamiento y se activan otras formas de percepción, pero también y por sobre todo, de invención y de expresión. Se delinean nuevas políticas del deseo y de su relación con el mundo, es decir, nuevos diagramas del inconsciente en el campo social que se actualizan en reconfiguraciones de la cartografía vigente. En definitiva, se trata de un rigor vital que se mueve a contracorriente de las fuerzas que dibujan mapas cuya tendencia es mutilar la vida en su propio meollo, y que consiste, como hemos visto, en su insistencia en reciclarse en la creación permanente del mundo." (ROLNIK)

 

Bibliografia

ROLNIK, Suely, "A qué viene este archivo?”

NEVES, António Loja (1998) "Os Teatros, as Luzes e as Sombras", in. Revista Camões, nº1

SCHNEIDER, Betty (1976). "Massinguitana of Mozambique". African Arts. UCLA James S. Coleman African Studies Center. Vol. 10, No. 1 (Oct., 1976), pp. 24-29 

VASCONCELOS, João (2003). "Paulo Valverde, Máscara, Mato e Morte: Textos para Uma Etnografia de São Tomé". Análise Social. Volume XXXVIII, Número 167.


 

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